C-O-S-M-O-P-O-L-I-T-A (Español por accidente).
Ya me acuerdo, COSMOPOLITA. Ese era el nombre de este planeta disfrazado de verde y gris. Hasta ahora no he podido acordarme, ya que la pasión y la razón se juntan en una misma época por primera vez en la historia. Todo es confuso y atrayente al mismo tiempo. Es como un soneto teatricalizado y yo aún no he pasado del primer verso. ¡Pero los actores son tan reales! Cuesta pensar que mi viaje haya tenido tantas formas en tan poco tiempo. Unos día el camino es de arenisca blanca, al día siguiente la pizarra lo torna negro y después de ojos más bien rasgados. No puedo esperar nada de este viaje mas que sea tan benevolente con mis pies como ha sido hasta ahora. Tal vez acabe de barro hasta los tobillos pero, lo que es seguro, es que el punto de partida no siempre es lo mejor.
El honrado peregrino.
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