Chove en Canterbury
meu doce amor
camelia branca do mar
brila entebrecida ao sol.
Chove en Canterbury
na noite escura
herbas de prata e sono
cobren a valeira lúa.
Olla a choiva pola rúa
laio de pedra e cristal.
Olla no vento esvaido
soma e cinza do teu mar.
Soma e cinza do teu mar
Santiago, lonxe do sol
agoa de mañan anterga
trema do meu corazón.
Adaptación de "Chove en Santiago" de Federico García Lorca, poema que se adapta perfectamente a la tierra en que ahora vivo.
jueves, 27 de septiembre de 2012
viernes, 21 de septiembre de 2012
C-O-S-M-O-P-O-L-I-T-A (Español por accidente).
Ya me acuerdo, COSMOPOLITA. Ese era el nombre de este planeta disfrazado de verde y gris. Hasta ahora no he podido acordarme, ya que la pasión y la razón se juntan en una misma época por primera vez en la historia. Todo es confuso y atrayente al mismo tiempo. Es como un soneto teatricalizado y yo aún no he pasado del primer verso. ¡Pero los actores son tan reales! Cuesta pensar que mi viaje haya tenido tantas formas en tan poco tiempo. Unos día el camino es de arenisca blanca, al día siguiente la pizarra lo torna negro y después de ojos más bien rasgados. No puedo esperar nada de este viaje mas que sea tan benevolente con mis pies como ha sido hasta ahora. Tal vez acabe de barro hasta los tobillos pero, lo que es seguro, es que el punto de partida no siempre es lo mejor.
El honrado peregrino.
Ya me acuerdo, COSMOPOLITA. Ese era el nombre de este planeta disfrazado de verde y gris. Hasta ahora no he podido acordarme, ya que la pasión y la razón se juntan en una misma época por primera vez en la historia. Todo es confuso y atrayente al mismo tiempo. Es como un soneto teatricalizado y yo aún no he pasado del primer verso. ¡Pero los actores son tan reales! Cuesta pensar que mi viaje haya tenido tantas formas en tan poco tiempo. Unos día el camino es de arenisca blanca, al día siguiente la pizarra lo torna negro y después de ojos más bien rasgados. No puedo esperar nada de este viaje mas que sea tan benevolente con mis pies como ha sido hasta ahora. Tal vez acabe de barro hasta los tobillos pero, lo que es seguro, es que el punto de partida no siempre es lo mejor.
El honrado peregrino.
martes, 11 de septiembre de 2012
Antes de partir.
En el comienzo del otoño, la resaca augura que yo, un honrado peregrino, mire al norte y goce de nuevas etiquetas que clavarse en su cerebro. En ellas colgarán, o así lo espero, el nombre de esos ilustres que un día llamaré amigos o, quien sabe, si pieles que respirar. No obstante también se agarrarán a las lineas irregulares de mis sesos etiquetas de color rojo anunciando un agujero en mi zurrón, tal vez un punto de partida hacia la desesperanza que un golpe de humor sepa solventar. Lo que es seguro es que esta historia tendrá un principio y un final y será una historia atípica de cuantas se hayan escrito. Por eso yo, el honrado peregrino, se hace cargo de pregonarla cual trovador y sin nada a cambio más que una sonrisa; así, habéis de considerarla una copa de vino digna de un buen trago que jamas se bebió, sino que se leyó.
Atentamente,
El honrado peregrino.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)